La embajada a Tamerlán del español Ruy de Clavijo por orden del Rey Enrique III de Castilla en 1403 fue una primera aproximación a China por parte española. La Embajada a Tamerlán no pretendía sino establecer lazos con ese reino para contener al imperio otomano pero sirvió para conocer algo más de las relaciones de Tamerlán con China y el comercio en Asia a través de la ruta de la Seda. El viaje de Colón, quizá influido por el viaje que Marco Polo relata a China, tiene como destino Catay. Si bien Colón no se encontró con China sino con América, las nuevas tierras constituyeron una nueva ruta de referencia en las relaciones con China. La relación con China tomaría un nuevo impulso comercial a través de América y tras la conquista de Filipinas. El Gobernador de Filipinas Legazpi impulsaría el comercio con China y Japón. Se abrió así un comercio multilateral entre España-Méjico-Filipinas-China a través de la famosa ruta desde 1571 hasta 1815. Representantes del Gobierno español en Filipinas llegaron en misión diplomática a China en 1575 tras acordarlo con las autoridades chinas después de apresar al pirata chino Limahon y entregarlo a las autoridades chinas. Merece recordarse en la historia la prudencia de Felipe II (".que se procure con los chinos buena amistad.") de no intervenir ante la insistencia de las autoridades españolas (Marqués de Sande) de Filipinas y de los jesuitas allí instalados para invadir China y crear el famoso "Imperio católico de Oriente". En 1626 el Gobernador de Filipinas ordenó, ante el avance holandés en la zona, la ocupación de la isla de Taiwán a la que nombraron como Santa Trinidad. Comenzaron entonces las actividades de evangelización. Desde allí se mantuvieron estrechas relaciones con Fujián y en 1631 algunos españoles fueron enviados por orden del gobernador de Filipinas a esta ciudad China. Desde el s.XVI españoles, portugueses y también holandeses se movieron con libertad y armonía por todo el Lejano Oriente.