La relación comercial y científica entre Asia occidental y oriental se hizo muy intensa con la expansión árabe. La ocupación árabe en España introdujo muchas ideas, inventos y productos procedentes u oriundos de China. Es el caso de las mandarinas o limones y el arroz. Las técnicas de irrigación y de construcción de obras hidráulicas, como las técnicas de las compuertas, que parecen tener su origen en China, que luego las trasladó al Asia occidental.
Las rutas comerciales entre Oriente y Occidente se vieron modificadas con la expansión árabe. En los siglos XIV y XV se avanzó mucho en el desarrollo comercial del Mediterráneo por la Corona de Aragón lo que permitió conocer avances procedentes de Oriente como los barcos de tres mástiles. Tras la reconquista y la caída de Constantinopla en manos de los turcos, la vocación expansionista y conquistadora de España llevó a buscar un camino más corto a Asia, a China en concreto. Sin embargo, Colón tropezó con América. Nuestro interés por Catai y Cipango se vieron relegados entonces a la gran empresa de América. Más adelante otras expediciones como la de Magallanes abrirían nuevas oportunidades de comercio con China, Siam y Japón. España, América, Filipinas y China sería durante los s. XVI y XVII una de las rutas marítimo-comerciales más importantes del mundo con el Galeón de Manila o la Nao de China en las rutas de Acapulco a Manila. Durante esos siglos el Océano Pacífico fue considerado el “lago español”.